De visita por los Prismas Basálticos

En el estado de Hidalgo, muy cerca de Pachuca, existe un sitio emblemático por la imagen espectacular que ofrece. Se trata de los Prismas Basálticos, una formación geológica de miles de años a la cual llegan cientos de turistas de México y de todo el mundo a lo largo de todo el año.

Si tienes planes de hacer una visita por la capital del estado de Hidalgo no dudes en hacer una parada por este sitio emblemático en cuyo camino encontrarás desde minas hasta áreas de reservas naturales incomparables.

¿Quieres saber qué más puedes hacer si visitas esta maravilla natural? Sigue leyendo este artículo.

Los prismas basálticos de Santa María Regla son una formación rocosa bañada por las aguas de un pequeño salto de río proveniente de dos presas de la región. El lugar se localiza en el municipio hidalguense de Huasca de Ocampo en el corazón de México.

Desde tiempos inmemorables, los prismas han atraído la mirada de propios y extraños para consolidarse como uno de los destinos turísticos por excelencia en nuestro país. En 1803, una serie de dibujos a lápiz realizados por la mano del barón alemán Alexander Von Humboldt, documentaron la sorpresa que este espacio le produjo al geógrafo.

Asimismo, durante 1831 y 1834 los pintores Johann Moritz Rugendas y François Mathurin Adalbert, se dedicaron a imprimir en el óleo la imagen de estas enigmáticas columnas resultado de una geología tan impresionante como única.

Los prismas son el producto del enfriamiento lento de coladas de lava hace aproximadamente 2.5 millones de años en el periodo geológico Gelasino, dentro del Pleistoceno tardío. Así, se formaron estas columnas de basalto de entre 5 y 6 caras en posición vertical y horizontal.

Las formaciones hacen la pared decorativa de la barranca de Alchoya por la que cae agua de cuatro cascadas alimentadas por la vieja presa de San Antonio Regla. Tienen una atura aproximada de 40 metros y diámetros de hasta 80 centímetros.

A lo largo del día, este conjunto hace un juego excepcional con los rayos del Sol.

Encallados en Huasca de Ocampo

Sin lugar a duda, el éxito de los prismas basálticos no está sólo en su atractivo natural. A pesar de que se consideran una de las trece maravillas naturales de nuestro país, Huasca de Ocampo, es en gran medida una de las razones por las que tienes que ir ahí.

En este pueblo mágico aún se siente la bonanza que tuvo en otros tiempos: era un pueblo de haciendas que convirtió al Conde de Regla en uno de los hombres más ricos de la región en poco tiempo.

Así, con el paso de los años, Huasca se llenó de una arquitectura colonial caracterizada por la sencillez de los pueblos mineros de todo el estado, en contraste con la intrincada belleza natural que rodea a la zona.

Hidalgo en general es un estado dedicado a las minas en particular para la extracción de plata. Fue Pedro Romero de Terreros que buscó las tierras idóneas para practicar el llamado sistema de patio en la extracción de este metal. Real del Monte era un terreno sinuoso, Huasca, un sitio plano en el cual podía sacarse la plata con esa técnica inventada en 1555.

Posteriormente, en 1810 las minas de Pachuca y Real del Monte habían disminuido tanto su producción, casi en un ochenta por ciento, que la situación en estos lugares era insostebible. Había propiedades en mal estado y casas que necesitaban reparación urgente, los almacenes estaban en ruinas.

Fue por ello que a partir de esos acontecimientos, la vida en Huasca se transformó al convertirse en un lugar de inmigración masiva que lo dejó tal como lo conocemos hasta nuestros días. También, se produjeron pleitos interminables por la posesión de tierras, pero esa es otra historia.

Huasca de Ocampo, llamada así en memoria de Melchor Ocampo, está a una altitud de 2 mil 100 metros sobre el nivel del mar. Colinda al norte con el estado de Veracruz, al sur con el municipio de Singuilucan, al este con Acatlán y Metepec y al oeste con Atotonilco el Grande y Omitlán de Juárez.

A lo largo del año la temperatura media es de 15º C y la precipitación es de 500 a 1200 milímetros por lo que se considera que tiene un clima templado semifrío que es idóneo para realizar actividades intrépidas o descansar en una cabaña en el campo.

Por si fuera poco, Huasca tiene una amplia tradición de fiestas locales en las que gastronomía, música, religión y color, se mezclan para dedicarle al menos un día a algún santo patrón de los poblados que hay en el municipio.

La celebración más importante es la de San Juan Bautista que se realiza en el centro de Huasca. En esta fiesta mariachis y bandas de viento tocan las mañanitas en la iglesia principal de la ciudad y arriban peregrinaciones de todo el estado.

Además, se llevan a cabo palenques, charreadas, encuentros deportivos, bailes populares y hasta programas literarios y musicales.

Peña del Aire

Además, si te gusta la aventura como acampar y practicar rapel, Huasca tiene el lugar ideal en la Peña del Aire, una formación que se alza a aproximadamente 2 mil 600 metros sobre el nivel del mar.

Para llegar se debe cruzar un camino de nueve kilómetros en los que se aprecia un paisaje lleno de cactáceas, algunas endémicas de nuestro país, sembradíos de maíz, unos pozos llamados hagueyes, y coloridas flores sobre imponentes nopales.

Se trata de aproximadamente 96 mil hectáreas de áreas naturales protegidas en donde también está el cañón de San Sebastián, una hondonada de unos 850 kilómetros de profundidad, en donde pasa un río que da sustento a los habitantes de dos pequeñas poblaciones: Loma Larga y Zúchitl.

En la montaña, una pequeña formación rocosa es la famosa Peña del Aire que parece estar danzando entre el cielo por lo alto del cerro en el que está posada.

¿Qué comer?

Sin sus pastes Hidalgo es nada. Así que desde Pachuca hasta Huasca puedes considerar este platillo típico para acompañar cada kilómetro del viaje.

Obviamente ólvidate de que estás a dieta pues el platillo consiste en una empanada hecha de harina, manteca y sal. No es cualquier harina pues se tranta del cornish pastry, una masa traída por los mineros de Cornwall en el siglo XIX. El relleno clásico es el mejor: papa con carne.

¿Ya terminaste de chuparte los dedos? ¡Ahí hay una servilleta!

Además, la leyenda cuenta que cuando empezaron a aparecer la orilla de los pastes no se comía. Esa trenza echa de pasta no podía saborearse pues como el paste era un refrigerio dentro de las minas, el borde se agarraba con las manos sucias y no había dónde lavarlas.

Vale la pena checar la receta de los pastes y hacer unos en casa.

De vuelta a los Prismas no olvides que puedes dejar de ir a El Huariche, un bosque cercano lleno de sabinos en los que puedes pasar una tarde de juegos y tiempo en familia con el equipamiento de asadores y juegos infantiles que tiene.

Y si te gusta el misterio, visita el Bosque de los Duendes que está lleno de leyendas sobre estos seres mágicos.

¿Cómo llegar?

Toma la carretera federal número 105 y en el kilómetro 34 encontrarás el Parque de los Prismas Basálticos con el poblado de Santa María Regla como el más cercano.

Si estás en Pachuca, no dejes de aprovechar la oportunidad de conocer este sitio emblemático a sólo 30 minutos de la capital hidalguense. Además, recuerda que en Pachuca puedes conocer lugares mágicos como el Reloj Monumental, la Fototeca Nacional del INAH o el Parque David Ben Gurión.

Quédate en los mejores hoteles de Pachuca para descansar y hacer de tu viaje una experiencia inolvidable.

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